Un caminar atento

 

Sobre el trabajo de Juan Domingo Santos

 

Juan Domingo dice de Alvaro Siza que es capaz de ver aquello que está oculto, las líneas ocultas de las cosas, él lo dice y yo pienso inmediatamente en un zahorí. Y también pienso, en las dos o tres veces que le he escuchado explicar algún proyecto, en que el trabajo de Juan Domingo es como un paseo por los lugares, urbanos o rurales tanto da, en los que le va tocando trabajar.

Es un paseo en que parece que Juan camina despreocupado y atento a la vez, y sobre el que construye su trabajo, en una especie de deambular continuo por el lugar en que la propia acción de estar por ahí y mirar le acercará a las cosas que suceden, a esas líneas ocultas de las que antes hablaba, que va a recoger como si fueran frutos de aquí y allá: la memoria de unas gentes, los restos de algo ya construido, unos árboles tirados por un temporal, o un curso de agua. Cosas, o trozos de cosas, que va juntando paciente y metiendo en su zurrón de caminante para hacer de todas ellas la materia con la que hace su trabajo, permitiendo a la vez que el proyecto deje sitio para que la obra alumbre algo nuevo, donde también cabe lo inesperado y el extraño azar.

Es una forma que me parece muy hermosa de hacer las cosas: despreocupadamente atento.

 

José Valladares

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